El arte de vender: una muestra revela el vínculo entre grandes artistas y la publicidad
El Arte de vender. Artistas en la Publicidad se inaugura el jueves 5 de noviembre a las 19 horas en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires.
La exposición cuenta con la curaduría de Raúl Manrupe y Mariano Oropeza y propone un recorrido por los vínculos entre el arte y la publicidad argentina a lo largo de los siglos XX y XXI.
De Jorge Luis Borges a Marta Minujín, de Landrú a Rogelio Polesello, una exposición en el Centro Cultural Rojas recupera la faceta publicitaria de reconocidos creadores argentinos. Con curaduría de Raúl Manrupe y Mariano Oropeza, la propuesta explora el diálogo entre el arte, las marcas y la creatividad comercial.
¿Qué tienen en común un auto de carreras policromático, una cabeza facetada en la estantería de una farmacia, el afiche de una yerba o la etiqueta de un vino? Detrás de estas piezas, concebidas originalmente para cumplir una función comercial y muchas veces destinadas a una existencia efímera, se encuentran artistas, escritores e ilustradores que dejaron su huella en la historia cultural argentina.
El Arte de vender. Artistas en la Publicidad es una exposición que propone descubrir una faceta menos conocida de grandes creadores de los siglos XX y XXI: su participación en campañas, avisos, carteles, productos y otras expresiones de la comunicación comercial.
La muestra, con curaduría de Raúl Manrupe y Mariano Oropeza, reúne piezas publicitarias, obras originales, reproducciones y bocetos que permiten explorar las relaciones entre la producción artística y el universo de las marcas.
Cuando los artistas trabajaban para las marcas
Durante décadas, el paso de los artistas por la publicidad fue una actividad que no siempre trascendía al público, e incluso podía permanecer relativamente oculta dentro del propio ambiente artístico.
Para algunos representaba una fuente de ingresos que les permitía sostener su producción personal. Para otros, una oportunidad de experimentar con nuevos lenguajes, materiales y formatos. Y para las agencias, la posibilidad de incorporar talento, prestigio y una mirada diferente a sus campañas.
La relación funcionó también en sentido inverso: muchas agencias publicitarias ofrecieron oportunidades laborales a jóvenes creadores que, con el tiempo, alcanzarían reconocimiento en el mundo del arte y la cultura.
El trabajo publicitario planteaba, además, un desafío particular. A diferencia de la creación artística independiente, implicaba responder a un encargo, interpretar las necesidades de una marca, trabajar con objetivos comerciales y cumplir plazos de entrega.
Sin embargo, esas condiciones no necesariamente limitaron la creatividad. En muchos casos, abrieron nuevas posibilidades de experimentación y contribuyeron al desarrollo de lenguajes visuales que circularon entre el arte y la comunicación masiva.
De Borges y Bioy Casares a Minujín y Polesello
La exposición reúne trabajos vinculados con figuras de distintas generaciones y disciplinas, entre ellas Marta Minujín, Edgardo Giménez, Oscar Smöje, Rómulo Macció, Ari Brizzi, Ricky Crespo, Ernesto Scotti, Raúl Manteola, Rogelio Polesello y Pío Collivadino.
También forman parte de este recorrido nombres de la literatura y el periodismo como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Fogwill y Julián Centeya, junto con grandes referentes del humor gráfico y la ilustración como Lino Palacio, Carlos Garaycochea, Guillermo Divito y Landrú, entre otros.
La diversidad de los participantes permite reconocer que la relación entre arte y publicidad no se limitó a las artes plásticas. Escritores, dibujantes, ilustradores y creadores de diferentes disciplinas aportaron sus ideas y estilos a la construcción de mensajes comerciales.
La publicidad como parte de la historia cultural
Más allá de recuperar trabajos poco conocidos, la muestra propone reflexionar sobre las influencias recíprocas entre el arte y la publicidad.
Las tendencias estéticas, los cambios en los hábitos de consumo, los lenguajes gráficos y las transformaciones de la sociedad pueden reconocerse también en las piezas creadas para vender productos y servicios.
En ese sentido, la publicidad funciona como un registro de época, capaz de revelar no solo las estrategias comerciales de cada momento, sino también sus imaginarios culturales y sus formas de representación.
La exposición invita a observar cómo una obra concebida con una finalidad comercial puede adquirir, con el paso del tiempo, valor artístico, documental e histórico.
Y también a reconsiderar una frontera que muchas veces se presenta como rígida: la que separa la creación artística de la comunicación publicitaria.
En un país como la Argentina, con una extensa trayectoria en creatividad publicitaria, este recorrido permite recuperar una parte de la historia compartida entre artistas, agencias y marcas.
Los curadores
Raúl Manrupe es investigador, documentalista y gestor cultural. Especializado en historia del cine, la animación y la publicidad argentina, es autor de publicaciones como Un diccionario de films argentinos, junto con Alejandra Portela, Breve historia del dibujo animado en Argentina, Afiches del peronismo y Vamos a una pausa. Publicidad en la TV argentina 1950-1960. Ha desarrollado tareas vinculadas con los archivos de animación y publicidad del Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken y realizado numerosas exposiciones sobre patrimonio audiovisual y cultura argentina. También dirige el proyecto Historia de la Publicidad.
Mariano Oropeza es periodista, productor y gestor cultural, licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires. Con más de tres décadas de trayectoria en medios nacionales, desarrolla investigaciones, publicaciones y proyectos culturales vinculados con las artes, los espectáculos y el patrimonio. Ha participado en exposiciones y proyectos curatoriales en instituciones públicas y privadas, además de colaborar en áreas culturales de la Universidad de Buenos Aires y del Gobierno de la Ciudad.
El Arte de vender. Artistas en la Publicidad propone, en definitiva, una nueva mirada sobre piezas que nacieron para vender, pero que también forman parte de la historia del arte, la comunicación y la cultura argentina.
Una oportunidad para descubrir que, mucho antes de que se hablara de colaboraciones entre artistas y marcas, el diálogo entre ambos mundos ya producía algunas de las expresiones más interesantes de la creatividad publicitaria.


